Aunque este blog lo he pensado para compartir temas y asuntos del ámbito de la bibliotecología, no está -como podrán ver- centrado exclusivamente en aquello que es puramente del quehacer bibliotecario. Hemos publicado noticias y comentarios sobre la discapacidad por ejemplo, que se encuentra vinculada con la accesibilidad de los centros de información.
Para los bibliotecarios de oficio y los profesionales de la información en general no cabe duda alguna que a los temas que gravitan la vida política, social, económica de los pueblos no somos indiferentes. Teniendo en cuenta lo que está sucediendo en mi ciudad Esquel, inicio una serie de comentarios sobre libros que he leído y que tengan que ver con aquellos temas que ocupan un primer lugar en el interés público.
En este caso me voy a referir al libro de Javier Rodríguez Pardo "Vienen por el oro, vienen por todo. Las invasiones mineras 500 años después", en el cual el autor pone sobre la mesa de lectura su obra donde escribe acerca de las decenas de empresas mineras internacionales que acosan a nuestra nación, para
instalar aquí sus proyectos extractivos de minería contaminante, no sustentable y exfoliante.
En tanto que desde diversos sectores se
alienta, se facilita y se permite la llegada y afincamiento de estas compañías multinacionales, las
comunidades afectadas resisten, reclaman, marchan y exigen al poder la salida de las mineras de sus territorios.
Rodríguez Pardo, militante en defensa de los bienes comunes naturales, a quien conocimos en la histórica marcha por el "No al basurero nuclear en Gastre", allá por los años 90´, expone casos emblemáticos como los de Meridian
Gold y Barrick Gold, entre otros, que tuvieron su respuesta con la
movilización de los pueblos de Esquel y San Juan, que son conscientes
de la importancia de defender los “bienes comunes naturales”.
Desnuda la trama siniestra entre intereses mineros internacionales, financieros, traficantes de armas, drogas, petróleo y el poder político-empresarial. Documenta con exhaustividad lo que escribe y nos advierte desde el título para estar informados y alertas. Un libro que atrapa al lector de tapa a tapa, y no lo va a dejar en una postura indiferente.
Algo para criticarle al libro: La falta de un índice alfabético de temas para ubicar rápidamente los ítems de interés.
Datos:
Rodríguez Pardo, Javier
Vienen por el oro, vienen por todo. 1a edición. Buenos Aires: Fundación Centro de Integración, Comunicación Cultura y Sociedad. (Ciccus, 2009). 336 pgs.; 23 x 16 cm. ISBN 978-987-9355-98-5
Datos sobre el autor:
Javier Rodríguez Pardo se graduó de periodista en 1963 y desde entonces trabajó en diversos medios de difusión, también en la docencia. El Manifiesto Antinuclear del Chubut (1986) es de su autoría. Fundó el MACH, Movimiento Antinuclear del Chubut, que impulsó la lucha contra la instalación del repositorio de desechos radiactivos en Gastre, Chubut. Es uno de los fundadores de la Red Nacional de Acción Ecologista. Asesoró al Congreso Nacional y publicó numerosos trabajos de investigación, entre ellos los agrupados en "La Patagonia de pie" que dan cuenta de los movimientos sociales patagónicos en los que participó. También es autor de "En la Patagonia no", referido al basurero programado para Gastre. Es un militante activo por la ecología. También es miembro fundador de la Unión de Asambleas Ciudadanas, (UAC). Este movimiento agrupa a las asambleas contra la contaminación y el saqueo de la minería química. Participa en todas las comunidades que se manifiestan contra la depredación minera. Es conferencista internacional.
Mesa de encuentro de los bibliotecarios
Un lugar para compartir experiencias, recursos, información, propuestas, ideas, opiniones,para los estudiantes y los profesionales de la información de la Patagonia y del mundo.
10/05/2012
03/05/2012
¡Pasamos las 7mil visitas!
Pasamos las 7.000 visitas ¡y sin ninguna trampa!
Gracias a todos los que pasan por aquí...
Nos gustaría leer sus opiniones, reflexiones, críticas, sugerencias...
Sus puntos de vista, sitios o páginas web, blogs, etc. que deseen compartir serán bien recibidos.
Saludos a todos desde la Patagonia Argentina.
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Saludos a todos desde la Patagonia Argentina.
26/04/2012
Profesor renuncia a su cátedra pues alumnos no saben escribir
... ni sintetizar, razonar, desarrollar la creatividad, analizar, criticar, elaborar, concentrarse, desarrollar la curiosidad, desarrollar la autonomía.....
No voy a generalizar. De 30, tres se acercaron y dos más hicieron su mejor esfuerzo. Veinticinco muchachos en sus 20 años no pudieron, en cuatro meses, escribir el resumen de una obra en un párrafo atildado, entregarlo en el plazo pactado y usar un número de palabras limitado, que varió de un ejercicio a otro. Estudiantes de Comunicación Social entre su tercer y su octavo semestre, que estudiaron doce años en colegios privados. Es probable que entre cinco y diez de ellos hubieran ido de intercambio a otro país, y que otros más conocieran una cultura distinta a la suya en algún viaje de vacaciones con la familia. Son hijos de ejecutivos que están por los 40 y los 50, que tienen buenos trabajos, educación universitaria. Muchos, posgraduados.
En casa siempre hubo un computador; puedo apostar a que al menos 20 de esos estudiantes tiene banda ancha, y que la tele de casa pasa encendida más tiempo en canales por cable que en señal abierta. Tomaron más Milo que aguadepanela, comieron más lomo y ensalada que arroz con huevo. Ustedes saben a qué me refiero.
Por supuesto que he considerado mis dubitaciones, mis debilidades. No me he sintonizado con los tiempos que corren. Mis clases no tienen presentaciones de Power Point ni películas; a lo más, vemos una o dos en todo el semestre. Quizá, ya no es una manera válida saber qué es una crónica leyendo crónicas, y debo más bien proyectarles una presentación con frases en mayúsculas que indiquen qué es una crónica y en cuántas partes se divide. Mostrarles la película Capote en lugar de hacer que lean A sangre fría. Quizá, no debí insistir tanto en la brevedad, en la economía, en la puntualidad. No pedirles un escrito de cien palabras, sino de tres cuartillas, mínimo. Que lo entregaran el lunes, o el miércoles.
De esas limitaciones y dubitaciones, quizá, vengan las pocas y tibias preguntas de mis estudiantes este último semestre, sus silencios, su absoluta ausencia de curiosidad y de crítica. De ahí, quizá, vengan sus párrafos aguados, con errores e imprecisiones, inútilmente enrevesados, con frases cojas, desgreñadas. Esos párrafos vacilantes, grises, que me entregaron durante todo el semestre. Pareciera que estoy describiendo a un grupo de zombis. Quizá, eso es lo que son. Los párrafos, quiero decir.
El curso se llama Evaluación de Textos de No Ficción y pertenece a la línea de Producción Editorial y Multimedial de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Javeriana. En cuanto a lecturas, siempre propuse piezas ejemplares en los géneros más notorios de la no ficción: crónica, perfil, ensayo, memorias y testimonios. A partir de clásicos nacionales y extranjeros, los estudiantes componían escritos como los que debe elaborar un editor durante su ejercicio profesional. Primero, un resumen: todos los textos de los editores son breves, o deberían serlo -contracubiertas, textos de catálogo, solapas, etcétera-. Una vez que la mayoría hubiera conseguido un resumen pertinente y económico, pasábamos a escritos más complejos: notas de prensa y contracubiertas, para terminar con un informe editorial o una reseña.
En el centro de todo el programa estaban la participación y la escritura de textos breves a partir de otro texto mayor. Insistí siempre en la participación en clase para fomentar actividades que noto algo empañadas en la actualidad: la escucha atenta, la elaboración de razones y argumentos, oír lo que uno mismo dice y lo que dice el otro en una conversación.
El otro concepto transversal, la economía lingüística, buscaba mostrarles la importancia de honrar la prosa. Si uno en 100 palabras debe sintetizar un libro de 200 páginas, debe cuidar cada palabra, cada frase, cada giro. En últimas, la palabra escrita les dará de comer a estos estudiantes cuando sean profesionales, no importa si se desempeñan como editores de libros, revistas o páginas web, como periodistas o como profesores e investigadores.
Los estudiantes de este último semestre, y los de dos o tres anteriores, nunca pudieron pasar del resumen. No siempre fue así. Desde que empecé mi cátedra, en el 2002, los estudiantes tenían problemas para lograr una síntesis bien hecha, y en su elaboración nos tomábamos un buen tiempo. Pero se lograba avanzar. Lo que siento de tres o cuatro semestres para acá es más apatía y menos curiosidad. Menos proyectos personales de los estudiantes. Menos autonomía. Menos desconfianza. Menos ironía y espíritu crítico.
Debe ser que no advertí cuándo la atención de mis estudiantes pasó de lo trascendente a lo insignificante. El estado de Facebook. "Esos gorditos de más". El mensaje en el Blackberry.
Nunca he sido mamerto ni amargado ni ñoño: a los 20 años, fumaba marihuana como un rastafari y me descerebraba con alcohol cada que podía al lado de mis cuates. Quería ver tetas, e hice cosas de las que ahora no me enorgullezco por tocarlas. Empeñé mucho, mucho tiempo en eso. Pero leía.
No sé. En esos tiempos lo importante, creo, era discutir, especular, quedar picados para buscar después el dato inútil. Interesaba eso: buscar. Estoy por pensar que la curiosidad se esfumó de estos veinteañeros alumnos míos desde el momento en que todo lo comenzó a contestar ya, ahora mismo, el doctor Google.
Es cándido echarle la culpa a la televisión, a Internet, al Nintendo, a los teléfonos inteligentes. A los colegios, que se afanan en el bilingüismo, sin alcanzar un conocimiento básico de la propia lengua. A los padres que querían que sus hijos estuvieran seguros, bien entretenidos en sus casas. Es cándido culpar al "sistema". Pero algo está pasando en la educación básica, algo está pasando en las casas de quienes ahora están por los 20 años o menos.
Mi sobrino le dice a su madre, mi hermana, que él sí lee mucho, en Internet. Lo que debe preguntarse es cómo se lee en Internet. Lo que he visto es que se lee en medio del parloteo de las ventanas abiertas del chat, mientras se va cargando un video en Youtube, siguiendo vínculos. Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar solos. Solo en soledad, en silencio, nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen la soledad ni la introspección. Tienen 302 seguidores en Twitter. Tienen 643 amigos en Facebook.
Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso, los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombis. Ya veremos qué pasa dentro de unos pocos años, cuando estos veinteañeros de ahora tengan 30 y estén trabajando en editoriales, en portales y revistas. Por ahora, para mí, ha llegado el momento de retirarme. Al tiempo que sigo con mis cosas, voy a pensar en este asunto, a mirarlo con detenimiento. Pongo el punto final a esta carta de renuncia con un nudo en la garganta.
Camilo Jiménez
Especial para EL TIEMPO
Camilo Jiménez, periodista y profesor de Comunicación Social de la Javeriana, renunció a su cátedra.
Un párrafo sin errores. No se trataba de resolver un acertijo, de componer una pieza que pudiera pasar por literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de condensar un texto de mayor extensión, es decir, un resumen, un resumen de un párrafo, en el que cada frase dijera algo significativo sobre el texto original, en el que se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito -ortografía, sintaxis- y se cuidaran las mínimas normas: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. Era solo componer un resumen de un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron.No voy a generalizar. De 30, tres se acercaron y dos más hicieron su mejor esfuerzo. Veinticinco muchachos en sus 20 años no pudieron, en cuatro meses, escribir el resumen de una obra en un párrafo atildado, entregarlo en el plazo pactado y usar un número de palabras limitado, que varió de un ejercicio a otro. Estudiantes de Comunicación Social entre su tercer y su octavo semestre, que estudiaron doce años en colegios privados. Es probable que entre cinco y diez de ellos hubieran ido de intercambio a otro país, y que otros más conocieran una cultura distinta a la suya en algún viaje de vacaciones con la familia. Son hijos de ejecutivos que están por los 40 y los 50, que tienen buenos trabajos, educación universitaria. Muchos, posgraduados.
En casa siempre hubo un computador; puedo apostar a que al menos 20 de esos estudiantes tiene banda ancha, y que la tele de casa pasa encendida más tiempo en canales por cable que en señal abierta. Tomaron más Milo que aguadepanela, comieron más lomo y ensalada que arroz con huevo. Ustedes saben a qué me refiero.
Por supuesto que he considerado mis dubitaciones, mis debilidades. No me he sintonizado con los tiempos que corren. Mis clases no tienen presentaciones de Power Point ni películas; a lo más, vemos una o dos en todo el semestre. Quizá, ya no es una manera válida saber qué es una crónica leyendo crónicas, y debo más bien proyectarles una presentación con frases en mayúsculas que indiquen qué es una crónica y en cuántas partes se divide. Mostrarles la película Capote en lugar de hacer que lean A sangre fría. Quizá, no debí insistir tanto en la brevedad, en la economía, en la puntualidad. No pedirles un escrito de cien palabras, sino de tres cuartillas, mínimo. Que lo entregaran el lunes, o el miércoles.
De esas limitaciones y dubitaciones, quizá, vengan las pocas y tibias preguntas de mis estudiantes este último semestre, sus silencios, su absoluta ausencia de curiosidad y de crítica. De ahí, quizá, vengan sus párrafos aguados, con errores e imprecisiones, inútilmente enrevesados, con frases cojas, desgreñadas. Esos párrafos vacilantes, grises, que me entregaron durante todo el semestre. Pareciera que estoy describiendo a un grupo de zombis. Quizá, eso es lo que son. Los párrafos, quiero decir.
El curso se llama Evaluación de Textos de No Ficción y pertenece a la línea de Producción Editorial y Multimedial de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Javeriana. En cuanto a lecturas, siempre propuse piezas ejemplares en los géneros más notorios de la no ficción: crónica, perfil, ensayo, memorias y testimonios. A partir de clásicos nacionales y extranjeros, los estudiantes componían escritos como los que debe elaborar un editor durante su ejercicio profesional. Primero, un resumen: todos los textos de los editores son breves, o deberían serlo -contracubiertas, textos de catálogo, solapas, etcétera-. Una vez que la mayoría hubiera conseguido un resumen pertinente y económico, pasábamos a escritos más complejos: notas de prensa y contracubiertas, para terminar con un informe editorial o una reseña.
En el centro de todo el programa estaban la participación y la escritura de textos breves a partir de otro texto mayor. Insistí siempre en la participación en clase para fomentar actividades que noto algo empañadas en la actualidad: la escucha atenta, la elaboración de razones y argumentos, oír lo que uno mismo dice y lo que dice el otro en una conversación.
El otro concepto transversal, la economía lingüística, buscaba mostrarles la importancia de honrar la prosa. Si uno en 100 palabras debe sintetizar un libro de 200 páginas, debe cuidar cada palabra, cada frase, cada giro. En últimas, la palabra escrita les dará de comer a estos estudiantes cuando sean profesionales, no importa si se desempeñan como editores de libros, revistas o páginas web, como periodistas o como profesores e investigadores.
Los estudiantes de este último semestre, y los de dos o tres anteriores, nunca pudieron pasar del resumen. No siempre fue así. Desde que empecé mi cátedra, en el 2002, los estudiantes tenían problemas para lograr una síntesis bien hecha, y en su elaboración nos tomábamos un buen tiempo. Pero se lograba avanzar. Lo que siento de tres o cuatro semestres para acá es más apatía y menos curiosidad. Menos proyectos personales de los estudiantes. Menos autonomía. Menos desconfianza. Menos ironía y espíritu crítico.
Debe ser que no advertí cuándo la atención de mis estudiantes pasó de lo trascendente a lo insignificante. El estado de Facebook. "Esos gorditos de más". El mensaje en el Blackberry.
Nunca he sido mamerto ni amargado ni ñoño: a los 20 años, fumaba marihuana como un rastafari y me descerebraba con alcohol cada que podía al lado de mis cuates. Quería ver tetas, e hice cosas de las que ahora no me enorgullezco por tocarlas. Empeñé mucho, mucho tiempo en eso. Pero leía.
No sé. En esos tiempos lo importante, creo, era discutir, especular, quedar picados para buscar después el dato inútil. Interesaba eso: buscar. Estoy por pensar que la curiosidad se esfumó de estos veinteañeros alumnos míos desde el momento en que todo lo comenzó a contestar ya, ahora mismo, el doctor Google.
Es cándido echarle la culpa a la televisión, a Internet, al Nintendo, a los teléfonos inteligentes. A los colegios, que se afanan en el bilingüismo, sin alcanzar un conocimiento básico de la propia lengua. A los padres que querían que sus hijos estuvieran seguros, bien entretenidos en sus casas. Es cándido culpar al "sistema". Pero algo está pasando en la educación básica, algo está pasando en las casas de quienes ahora están por los 20 años o menos.
Mi sobrino le dice a su madre, mi hermana, que él sí lee mucho, en Internet. Lo que debe preguntarse es cómo se lee en Internet. Lo que he visto es que se lee en medio del parloteo de las ventanas abiertas del chat, mientras se va cargando un video en Youtube, siguiendo vínculos. Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar solos. Solo en soledad, en silencio, nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen la soledad ni la introspección. Tienen 302 seguidores en Twitter. Tienen 643 amigos en Facebook.
Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso, los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombis. Ya veremos qué pasa dentro de unos pocos años, cuando estos veinteañeros de ahora tengan 30 y estén trabajando en editoriales, en portales y revistas. Por ahora, para mí, ha llegado el momento de retirarme. Al tiempo que sigo con mis cosas, voy a pensar en este asunto, a mirarlo con detenimiento. Pongo el punto final a esta carta de renuncia con un nudo en la garganta.
Camilo Jiménez
Especial para EL TIEMPO
25/04/2012
Diez sitios que marcan el nuevo rumbo en Internet
Varios especialistas del mundo online eligieron los servicios Web que ya trazan una fuerte tendencia
Airbnb.
Dropbox
Foursquare
Drawsomething
MercadoLibre
Viddy
Skype
La nota completa, en el enlace del título.
Etiquetas:
futuro internet,
negocios en la web
20/04/2012
Las Bibliotecas vs los Starbucks
Rescato este artículo de uvejota.com pues me parece un interesante debate y actual, aunque ha sido escrito en el 2010. Y coincido con él (o ella) porque pienso que las bibliotecas no son templos del saber, ni catedrales del pensamiento, sino más bien lugares de placer. Sí, de placer por la lectura, por el estudio, la investigación y además deben ser lugares de encuentro no sólo con Einstein, Marx, Newton, Dios, (dije algo malo?), Borges, Mario Vargas Llosa, Gabo y la lista sigue.... sino también de encuentro con los compañeros de estudio, de encuentro (y no de desencuentro) con los profesores y con los bibliotecarios.
Estos, debemos mirar al usuario no desde un pedestal, sino de igual a igual, en una actitud de humildad y dejarnos de joder con tantas restricciones y estupideces que hacen que nuestras bibliotecas muchas veces estén vacías, donde el usuario viene hace un trámite y sale disparado.... hacia el buffet, el jardín de su casa o su dormitorio...
"Hoy estuve gran parte de mi tarde trabajando en un Starbucks situado al sur de la Ciudad de México muy cerca de Ciudad Universitaria donde existe al menos una biblioteca por cada facultad, la Biblioteca Central y la Biblioteca Nacional; algo que llamó mi atención y que en otras ocasiones también ha sucedido, es la cantidad de personas con libros y/o laptops estudiando o leyendo.
En tono de broma comenté en twitter y facebook que:
Antes de que salten algunos colegas pensando que quiero convertir a nuestros “amados recintos” en una cafetería transnacional, aclaro que entiendo perfectamente que ambos espacios están concebidos de forma distinta: uno trata de ganar clientes y les ofrece lo que estos necesitan con tal de que consuman y aumenten sus ganancias; mientras que la naturaleza de biblioteca es informativo-formativo-cultural; pero, nos guste o no, tenemos que aceptar que algunos de los que aceptan la oferta informativo cultural al final optan por la cafetería y no por la biblioteca, ¿por qué sucede esto?
Yo comentaba además que quizá este fenómeno se daba porque, al revestir a nuestras bibliotecas de solemnidad, silencio e intelectualidad, lo único que lográbamos era alejar a los usuarios; a nadie le gusta estar en lugares poco flexibles, donde tienes que guardar silencio como en un funeral; por su parte, @cybergus comentaba algo que, de cierta manera refuerza un tanto mis sospechas: la creatividad para lograr que la experiencia de los clientes en Starbucks sea placentera. Mientras nosotros llenamos de restricciones en Starbucks, lo único que tienes que hacer es pedir tu bebida y sentarte a leer, estudiar o, lo que quieras.
Entonces vuelvo a lo mismo: ¿qué tendríamos que hacer para que esos clientes vuelvan a nuestras bibliotecas? Dudo que sea ofrecer un buen café y poner jazz de fondo.
No se, quizá estoy hablando tonteras y en realidad no hay ningún hilo negro que descubrir, pero insisto, siempre encuentro más gente leyendo en Starbucks que en la Biblioteca, nos guste o no, esos son usuarios potenciales que estamos perdiendo por… ¿una bebida? ¿WiFi?¿asientos cómodos?"
Estos, debemos mirar al usuario no desde un pedestal, sino de igual a igual, en una actitud de humildad y dejarnos de joder con tantas restricciones y estupideces que hacen que nuestras bibliotecas muchas veces estén vacías, donde el usuario viene hace un trámite y sale disparado.... hacia el buffet, el jardín de su casa o su dormitorio...
"Hoy estuve gran parte de mi tarde trabajando en un Starbucks situado al sur de la Ciudad de México muy cerca de Ciudad Universitaria donde existe al menos una biblioteca por cada facultad, la Biblioteca Central y la Biblioteca Nacional; algo que llamó mi atención y que en otras ocasiones también ha sucedido, es la cantidad de personas con libros y/o laptops estudiando o leyendo.
En tono de broma comenté en twitter y facebook que:
Las bibliotecas seriamente deberían considerar el modelo de Starbucks. Necesitamos bibliotecarios-baristas que, además de ser expertos en CDU, te preparen tu “alto-mocca-extra-hot-descafeinado-con-soya” y que nunca te digan “shhhh!!! favor de guardar silencio.Aunque mi comentario iba con un tono de ironía, la reflexión de ¿qué hace que la gente prefiera un Starbucks a una biblioteca? terminó siendo seria. Olvidémonos de aquellos que suelen visitar esos lugares por “pose” y, tratemos de concentrarnos sólo en aquellos que cargan con su libro o laptop para estudiar o leer. Como lo dije en Facebook, no creo que sea un asunto de bebidas o música, pues, de hecho, su café no es el mejor y sí costoso comparado al de otras cafeterías. Tampoco creo que sea un asunto de asientos cómodos o de WiFi; la Biblioteca Vasconcelos en Buenavista se caracteriza por su cómodo mobiliario y conexión, muchas bibliotecas públicas ya cuentan con internet. Entonces ¿qué hace que la gente en un país con fuertes problemas económicos prefiera gastar para sentarse a leer o estudiar?
Antes de que salten algunos colegas pensando que quiero convertir a nuestros “amados recintos” en una cafetería transnacional, aclaro que entiendo perfectamente que ambos espacios están concebidos de forma distinta: uno trata de ganar clientes y les ofrece lo que estos necesitan con tal de que consuman y aumenten sus ganancias; mientras que la naturaleza de biblioteca es informativo-formativo-cultural; pero, nos guste o no, tenemos que aceptar que algunos de los que aceptan la oferta informativo cultural al final optan por la cafetería y no por la biblioteca, ¿por qué sucede esto?
Yo comentaba además que quizá este fenómeno se daba porque, al revestir a nuestras bibliotecas de solemnidad, silencio e intelectualidad, lo único que lográbamos era alejar a los usuarios; a nadie le gusta estar en lugares poco flexibles, donde tienes que guardar silencio como en un funeral; por su parte, @cybergus comentaba algo que, de cierta manera refuerza un tanto mis sospechas: la creatividad para lograr que la experiencia de los clientes en Starbucks sea placentera. Mientras nosotros llenamos de restricciones en Starbucks, lo único que tienes que hacer es pedir tu bebida y sentarte a leer, estudiar o, lo que quieras.
Entonces vuelvo a lo mismo: ¿qué tendríamos que hacer para que esos clientes vuelvan a nuestras bibliotecas? Dudo que sea ofrecer un buen café y poner jazz de fondo.
No se, quizá estoy hablando tonteras y en realidad no hay ningún hilo negro que descubrir, pero insisto, siempre encuentro más gente leyendo en Starbucks que en la Biblioteca, nos guste o no, esos son usuarios potenciales que estamos perdiendo por… ¿una bebida? ¿WiFi?¿asientos cómodos?"
19/04/2012
Comienzan a descifrar en el país la matriz de la mentira
Por Gisele Sousa Dias
Estudian de qué manera el cerebro la detecta. Científicos del
Instituto de Neurología Cognitiva investigan las reacciones físicas y
las emociones que se disparan al mentir. También las diferencias que hay
entre una mentira piadosa y un engaño grave.
En la década del 60, un científico californiano llamado Paul Ekman se
ocupó de decodificar las combinaciones de movimientos producidos por los
43 músculos de la cara. Lo que descubrió es que hay ciertas
microexpresiones faciales –fugaces e involuntarias– que permiten
detectar cuando alguien está mintiendo. Su investigación fue tan
apasionante que ahora, 50 años después, la serie televisiva Lie to me
tiene como protagonista a su alter ego: un personaje que, mediante la
lectura de esos gestos, ayuda a desenmascarar criminales. Pero fuera de
las pantallas –el cine sigue engendrando personajes mentirosos–, la
mentira también desvela a los científicos. Y en Argentina, por primera
vez, el mundo de las neurociencias comenzó a desentrañar sus mecanismos
cerebrales.
Hemos comenzado a investigar qué mecanismos se activan con las
emociones complejas, como las que se producen cuando nos damos cuenta de
que nos mintieron”, revela Ezequiel Gleichgerrcht, investigador del
Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).
La línea de
investigación tiene dos ramas. “Hasta ahora se sabe que cuando nos
enteramos de que nos mintieron se activa un conjunto de respuestas
cerebrales asociadas a cambios hormonales. Por ejemplo, aumenta la
liberación de testosterona, y los niveles aumentados de testosterona
están asociados a conductas agresivas. Esa es la razón por la que nos
enojamos tanto cuando descubrimos que nos engañaron”, explica.Los neurocientíficos de INECO quieren ir más lejos: buscan saber cómo interaccionan las funciones del lóbulo frontal a la hora de mentir. Por ejemplo: en el cerebro, la toma de decisiones depende del lóbulo frontal; la mentira también. Entonces ¿alguien que toma buenas decisiones es más mentiroso? Por otro lado, van a estudiar cerebros enfermos: “Hay pacientes con daño en la corteza frontal (como los que tienen cierto tipo de demencia) que pierden la capacidad de mentir o de inhibir conductas o comentarios inapropiados”, explica. Por ejemplo, una persona sana diría una mentira “piadosa” para no decir ‘qué feo estás hoy’. Estudiar esos cerebros dañados permitirá comprender cómo mentimos las personas sanas.
“También –avanza Facundo Manes, director del equipo y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro–, algunos pacientes autistas son conocidos por decir siempre la verdad. Aunque esto pueda parecer beneficioso, la inhabilidad para decir una mentira es anormal. La razón de este hecho parece estar relacionada con el déficit en su teoría de la mente.
Agustín Ibáñez, investigador del CONICET y director del laboratorio de Psicología Experimental de INECO, profundiza: “Es que los humanos usamos un tipo de mentiras llamadas ‘engaños tácticos’. Cuando engañamos a una persona primero debemos conocer sus deseos y creencias y después debemos mentir de tal forma que para el otro resulte creíble. Para eso usamos lo que se llama teoría de la mente , que es la capacidad de inferir los estados emocionales y mentales de la víctima para después manipularlos”.
De los aproximadamente 40 estudios internacionales que ahondaron en los mecanismos cerebrales que intervienen en la mentira, se sabe, por ejemplo, que nuestro cerebro puede ser un gran detector de mentiras: “Tenemos un cerebro capaz de distinguir cuando una mentira es grave (una transgresión moral) y cuando es leve (una mentira ‘piadosa’). Cuando nos enteramos de que nos mintieron con algo grave se activan las áreas cerebrales vinculadas a las emociones negativas. Una de ellas es la ínsula, que se activa cuando sentimos disgusto o asco. Por eso se cree que cuando nos engañan con algo grave tenemos esa sensación de asco”, detalla Gleichgerrcht.
Por ahora los pocos estudios internacionales apuntan los cañones a encontrar detectores de mentiras confiables. Algunos buscan medir la dilatación de las pupilas, la respuesta galvánica de la piel o el ritmo cardíaco ante la mentira. Otros trabajos –donde se unieron el mundo judicial y el de las neurociencias– están probando si la Resonancia Magnética Funcional, capaz de medir la actividad cerebral en vivo mediante preguntas inducidas, podría servir como detector de mentiras. El método, por ahora, es experimental y polémico porque las imágenes podrían mostrar estados de ánimo, como la ansiedad o el miedo, que aparecen agarrados de la mano de la mentira. Si eso pasara, en definitiva, la conclusión sería engañosa.
Tomado del diario Clarín.
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11/04/2012
Biblioteca 2.0. Manifiesto del Bibliotecario 2.0
Vaya este artículo que en verdad lo encontré primero en www.rincondelbibliotecario.blogspot.com como contribución a enriquecer el pensamiento acerca de lo que debemos ser y hacer.
Por Roberto Gonzalez @rrhhsevilla
"Si te gustan los libros, las bibliotecas, aprender, espero que te guste el concepto Biblioteca_2.0 y el Manifiesto del Bibliotecario 2.0 que encontré en Blog de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca (donde por cierto encontré Autoenglish.org, centenares de ejercicios interactivos para aprender inglés )
A Librarian’s 2.0 Manifesto
• Reconoceré que el universo de la cultura de la información está cambiando rápidamente y que las bibliotecas deben responder positivamente a estos cambios para ofrecer los recursos y servicios que los usuarios necesitan y desean.
• Me formaré en la cultura de la información de mis usuarios y trataré de encontrar la manera de incorporar lo que aprenda a los servicios de la biblioteca.
• No estaré a la defensiva respecto a mi biblioteca, sino que trataré de ver claramente cuál es su situación y de evaluar sinceramente lo que puede lograrse.
• Seré participante activo en la mejora de mi biblioteca.
• Reconoceré que las bibliotecas cambian lentamente y trabajaré con mis colegas para agilizar nuestra capacidad de respuesta a los cambios.
• Seré emprendedor en la propuesta de nuevos servicios y de nuevas formas de prestarlos, aun cuando algunos de mis colegas opongan resistencia al cambio.
• Disfrutaré de la emoción y el goce que entrañan los cambios positivos y tranamitiré este talante a mis colegas y usuarios.
• Abandonaré las prácticas anteriores, aun cuando esas prácticas parecieran muy buenas en su día, si existe una forma mejor de hacer las cosas.
• Participaré en un enofoque experimental del cambio, aceptando el hecho de que cometeré errores.
• No esperaré a que algo sea perfecto antes de lanzarlo y lo modificaré en función de las opiniones de los usuarios.
• No temeré a los servicios de Google ni a otros parecidos, sino que aprovecharé estos servicios en beneficio de los usuarios al tiempo que les proporciono el excelente servicio que necesitan.
• Evitaré obligar a los usuarios a ver las cosas desde el prisma de los bibliotecarios y trataré, en cambio, de organizar los servicios de la forma que mejor se adapte a sus preferencias y expectativas.
• Estaré dispuesto, en el ejercicio de mi profesión, a desplazarme al lugar en el que estén los usuarios, ya sea en línea o en espacios físicos.
• Crearé sitios Web abiertos que permitan a los usuarios hacer contribuciones conjuntas de contenidos con los bibliotecarios, a fin de mejorar su experiencia de aprendizaje y de ayudar a sus compañeros.
• Defenderé la existencia de un catálogo abierto que proporcione el entorno personalizado e interactivo que los usuarios esperan de los servicios de información en línea.
• Animaré a la administración de mi biblioteca a participar en blogs.
• Fomentaré, mediante mis actividades, el papel profesional tan vital y pertinente que desempeñan los bibliotecarios en cualquier tipo de cultura de la información que pueda surgir."
Otros sitios para visitar afines al tema en cuestión:
http://www.nievesglez.com/2010/07/el-bibliotecario-en-su-caverna.html
http://www.nievesglez.com/2007/08/futuro-de-los-bibliotecarios-por-degree_04.html
http://ciudadanogeek.com/2010/05/%C2%BFexiste-el-bibliotecario-2-0/
http://rincondelbibliotecario.blogspot.com.ar/2009/11/redes-sociales-en-la-bilioteca-20.html
Por Roberto Gonzalez @rrhhsevilla
"Si te gustan los libros, las bibliotecas, aprender, espero que te guste el concepto Biblioteca_2.0 y el Manifiesto del Bibliotecario 2.0 que encontré en Blog de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca (donde por cierto encontré Autoenglish.org, centenares de ejercicios interactivos para aprender inglés )
A Librarian’s 2.0 Manifesto
• Reconoceré que el universo de la cultura de la información está cambiando rápidamente y que las bibliotecas deben responder positivamente a estos cambios para ofrecer los recursos y servicios que los usuarios necesitan y desean.
• Me formaré en la cultura de la información de mis usuarios y trataré de encontrar la manera de incorporar lo que aprenda a los servicios de la biblioteca.
• No estaré a la defensiva respecto a mi biblioteca, sino que trataré de ver claramente cuál es su situación y de evaluar sinceramente lo que puede lograrse.
• Seré participante activo en la mejora de mi biblioteca.
• Reconoceré que las bibliotecas cambian lentamente y trabajaré con mis colegas para agilizar nuestra capacidad de respuesta a los cambios.
• Seré emprendedor en la propuesta de nuevos servicios y de nuevas formas de prestarlos, aun cuando algunos de mis colegas opongan resistencia al cambio.
• Disfrutaré de la emoción y el goce que entrañan los cambios positivos y tranamitiré este talante a mis colegas y usuarios.
• Abandonaré las prácticas anteriores, aun cuando esas prácticas parecieran muy buenas en su día, si existe una forma mejor de hacer las cosas.
• Participaré en un enofoque experimental del cambio, aceptando el hecho de que cometeré errores.
• No esperaré a que algo sea perfecto antes de lanzarlo y lo modificaré en función de las opiniones de los usuarios.
• No temeré a los servicios de Google ni a otros parecidos, sino que aprovecharé estos servicios en beneficio de los usuarios al tiempo que les proporciono el excelente servicio que necesitan.
• Evitaré obligar a los usuarios a ver las cosas desde el prisma de los bibliotecarios y trataré, en cambio, de organizar los servicios de la forma que mejor se adapte a sus preferencias y expectativas.
• Estaré dispuesto, en el ejercicio de mi profesión, a desplazarme al lugar en el que estén los usuarios, ya sea en línea o en espacios físicos.
• Crearé sitios Web abiertos que permitan a los usuarios hacer contribuciones conjuntas de contenidos con los bibliotecarios, a fin de mejorar su experiencia de aprendizaje y de ayudar a sus compañeros.
• Defenderé la existencia de un catálogo abierto que proporcione el entorno personalizado e interactivo que los usuarios esperan de los servicios de información en línea.
• Animaré a la administración de mi biblioteca a participar en blogs.
• Fomentaré, mediante mis actividades, el papel profesional tan vital y pertinente que desempeñan los bibliotecarios en cualquier tipo de cultura de la información que pueda surgir."
Otros sitios para visitar afines al tema en cuestión:
http://www.nievesglez.com/2010/07/el-bibliotecario-en-su-caverna.html
http://www.nievesglez.com/2007/08/futuro-de-los-bibliotecarios-por-degree_04.html
http://ciudadanogeek.com/2010/05/%C2%BFexiste-el-bibliotecario-2-0/
http://rincondelbibliotecario.blogspot.com.ar/2009/11/redes-sociales-en-la-bilioteca-20.html
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02/04/2012
Día mundial del libro infantil y juvenil
El 2 de abril se celebra internacionalmente el Día del Libro Infantil y Juvenil. Se seleccionó esta fecha en conmemoración del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen (1805), quien fue el autor de varias decenas de cuentos de hadas.
Hans Christian Andersen nació en el año 1908 en Odense, Dinamarca, y vivió una infancia de pobreza y abandono, criado en el taller de zapatero del padre. A los 14 años se fugó a Copenhague. Trabajó para Jonas Collin, director del Teatro Real, quien le pagó sus estudios.
Aunque desde 1822 publicó poesía y obras de teatro, su primer éxito fue Un paseo desde el canal de Holmen a la punta Este de la isla de Amager en los años 1828. Su primera novela, El improvisador, o Vida en Italia (1835), fue bien recibida por la crítica. Viajó por Europa, Asia y África y escribió muchas obras de teatro, novelas y libros de viaje.
Pero son sus más de 150 cuentos infantiles los que lo han llevado a ser reconocido como uno de los grandes autores de la literatura mundial. Él usó un estilo para un lector infantil, con un lenguaje cotidiano y la expresión de los sentimientos e ideas del público infantil.
Entre sus más famosos cuentos se encuentran El patito feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El ruiseñor, El sastrecillo valiente y La sirenita. Han sido traducidos a más de 80 idiomas –y adaptados a obras de teatro, ballets, películas, dibujos animados, juegos en CD y obras de escultura y pintura– lo cual lo establecieron como uno de los más grandes autores de la literatura mundial, y es en conmemoración a él, que se celebra este día.
(Gracias Profesora María Inés Salomone)
Hans Christian Andersen nació en el año 1908 en Odense, Dinamarca, y vivió una infancia de pobreza y abandono, criado en el taller de zapatero del padre. A los 14 años se fugó a Copenhague. Trabajó para Jonas Collin, director del Teatro Real, quien le pagó sus estudios.
Aunque desde 1822 publicó poesía y obras de teatro, su primer éxito fue Un paseo desde el canal de Holmen a la punta Este de la isla de Amager en los años 1828. Su primera novela, El improvisador, o Vida en Italia (1835), fue bien recibida por la crítica. Viajó por Europa, Asia y África y escribió muchas obras de teatro, novelas y libros de viaje.
Pero son sus más de 150 cuentos infantiles los que lo han llevado a ser reconocido como uno de los grandes autores de la literatura mundial. Él usó un estilo para un lector infantil, con un lenguaje cotidiano y la expresión de los sentimientos e ideas del público infantil.
Entre sus más famosos cuentos se encuentran El patito feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El ruiseñor, El sastrecillo valiente y La sirenita. Han sido traducidos a más de 80 idiomas –y adaptados a obras de teatro, ballets, películas, dibujos animados, juegos en CD y obras de escultura y pintura– lo cual lo establecieron como uno de los más grandes autores de la literatura mundial, y es en conmemoración a él, que se celebra este día.
(Gracias Profesora María Inés Salomone)
30/03/2012
Marcha atrás con el Index Librorum Prohibitorum.
El señor Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, revisó la medida que restringía el ingreso al país de publicaciones vía courier o correo, y que había generado críticas por editoriales, escritores y compradores individuales.
Anoche en el programa "Juego limpio", del Doctor Nelson Castro, por la señal televisiva TN, éste dijo que la Presidente se había dado cuenta que era una mala medida la restricción a la importación de libros, y que había instruído a Moreno para que dé marcha atrás con la misma. Hoy todos los medios se ocupan del tema, entre ellos La Nación.
Y el título de esta entrada se lo tomamos de las expresiones del Director de la Biblioteca Nacional, que por ser un funcionario adicto a este gobierno, no puede más que defender la medida de otro funcionario de este mismo gobierno, aunque es diariamente (Moreno) cuestionado por todos los sectores.
En medio de tantas informaciones que apabullan, el fundamento de la medida parece haber sido "proteger la salud de la población" en lo referente al contenido de plomo en los libros que vienen del exterior. Me acordé de la película "El nombre de la rosa", donde transita otro Guillermo, Guillermo de Baskerville quien en su investigación descubre la existencia de un libro envenenado. ¿Podría ser que nuestro Guillermo, el de apellido ilustre pero costumbres no tan ilustres ni urbanas, esté preocupado por la llegada de libros envenenados a estas tierras australes, como aquel, el de la novela?
Guillermo el inquisidor, Guillermo persiguiendo los libros, y a los lectores...
Hace unos días, mirando la carrera de Top Race por televisión puse atención en una respuesta de un corredor de Comodoro Rivadavia, al abandonar y explicar al periodista sobre el cambio de neumáticos (había llovido, la pista estaba mojada y ya secándose), terminó afirmando: "no hay repuestos..."
Nadie pareció haber reparado en esa frase que tanta información daba. Es que nuestro país está llevando a cabo medidas desesperadas para evitar la continuidad en la fuga de divisas al exterior, y por eso el Secretario de Comercio pone trabas a las importaciones, no sólo de libros, sino de repuestos, neumáticos, medicamentos, etc.
Las medidas del gobierno deberían estar enmarcadas en una verdadera política de estado que -en este caso- aliente la producción editorial en nuestro país pero no aísle al mismo del mundo, con medidas que a la larga o a la corta podrían volverse en contra de lo que se ha tratado de proteger.
Anoche en el programa "Juego limpio", del Doctor Nelson Castro, por la señal televisiva TN, éste dijo que la Presidente se había dado cuenta que era una mala medida la restricción a la importación de libros, y que había instruído a Moreno para que dé marcha atrás con la misma. Hoy todos los medios se ocupan del tema, entre ellos La Nación.
Y el título de esta entrada se lo tomamos de las expresiones del Director de la Biblioteca Nacional, que por ser un funcionario adicto a este gobierno, no puede más que defender la medida de otro funcionario de este mismo gobierno, aunque es diariamente (Moreno) cuestionado por todos los sectores.
En medio de tantas informaciones que apabullan, el fundamento de la medida parece haber sido "proteger la salud de la población" en lo referente al contenido de plomo en los libros que vienen del exterior. Me acordé de la película "El nombre de la rosa", donde transita otro Guillermo, Guillermo de Baskerville quien en su investigación descubre la existencia de un libro envenenado. ¿Podría ser que nuestro Guillermo, el de apellido ilustre pero costumbres no tan ilustres ni urbanas, esté preocupado por la llegada de libros envenenados a estas tierras australes, como aquel, el de la novela?
Guillermo el inquisidor, Guillermo persiguiendo los libros, y a los lectores...
Hace unos días, mirando la carrera de Top Race por televisión puse atención en una respuesta de un corredor de Comodoro Rivadavia, al abandonar y explicar al periodista sobre el cambio de neumáticos (había llovido, la pista estaba mojada y ya secándose), terminó afirmando: "no hay repuestos..."
Nadie pareció haber reparado en esa frase que tanta información daba. Es que nuestro país está llevando a cabo medidas desesperadas para evitar la continuidad en la fuga de divisas al exterior, y por eso el Secretario de Comercio pone trabas a las importaciones, no sólo de libros, sino de repuestos, neumáticos, medicamentos, etc.
Las medidas del gobierno deberían estar enmarcadas en una verdadera política de estado que -en este caso- aliente la producción editorial en nuestro país pero no aísle al mismo del mundo, con medidas que a la larga o a la corta podrían volverse en contra de lo que se ha tratado de proteger.
27/03/2012
Moreno traba el ingreso de publicaciones para “proteger a la población”
Es por la presencia de plomo en las tintas. Para
ingresar libros y revistas del exterior hay que firmar una DD/JJ en
Ezeiza y desde julio presentar muestras para su análisis. Qué dijo el
constitucionalista Daniel Sabsay.
Cómo adelantó Fortunaweb el viernes pasado, cada día se hace más evidente para editoriales, pero también para los particulares que quieren ingresar sus libros y revistas extranjeras compradas por courier, las trabas implementadas por la Secretaría de Comercio a la importación de publicaciones.
La restricción y sus engorrosas nuevas normas se presentan como una barrera paraarancelaria para algunos o, directamente como un sinsentido que, so pretexto de cuidar la salud de los lectores, o de protejer la industria gráfica y editorial local, en realidad atenta contra el ingreso de libros y revistas que, por más que alguien quisiera, es imposible editar en el país con la tecnología disponible.
Lo cierto es que todo lector que compra y recibe su pedido vía courier ya no podría recibir el producto en la puerta de su domicilio, sino que debe asistir personalmente a Ezeiza, para retirarlo en la ventanilla ¨Particulares¨, en el área de cargas.
Además, las editoriales y librerías están obligadas a recurrir a los servicios de un despachante de aduana y tramitar la declaración jurada anticipada de importación (DJAI), por lo que recién pueden ordenar la compra o importación de material una vez obtenida la autorización.
Y desde julio se hará un análisis de plomo en tintas de todas las impresiones importadas, mediante la presentación de muestras o extracción de las mismas una vez arribado el envío y analizadas por el INTI u otro organismo de control.
Según señala la resolución 453/2010, firmada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el objetivo oficial sería ¨resguardar la seguridad de la población mediante una serie de mecanismos de control utilizados para eliminar los peligros derivados del uso de tintas con altos contenidos de plomo en productos gráficos.
Por lo tanto, será necesario certificar que las tintas que utilizadas en productos gráficos no contengan más de 0,06% de plomo¨. En cualquier caso, esa “contaminación” podría ser nociva sólo si el lector, por ejemplo, pasa su lengua por las páginas.
En cambio, los niveles de plomo, mercurio y otros metales pesados presentes en los cursos de ríos, como la Cuenca Riachuelo-Matanza, sí tiene enormes cantidades de estos tóxicos a los que están expuestos miles de ciudadanos que conviven con ellos y las industrias contaminantes que los provocan.
Ni hablar del cianuro de las explotaciones mineras que contaminan nó sólo el agua sino el medio ambiente que rodea a los proyectos en varios puntos del país.
Incluso, hay una clara discriminación, cuando a la industria editorial local no se le hacen los controles sobre plomo que ahora se le exigen a las publicaciones llegadas del extranjero. En ese sentido, el constitucionalista Daniel Sabsay señaló que esta medida es claramente violatoria de derechos constitucionales.
Cómo adelantó Fortunaweb el viernes pasado, cada día se hace más evidente para editoriales, pero también para los particulares que quieren ingresar sus libros y revistas extranjeras compradas por courier, las trabas implementadas por la Secretaría de Comercio a la importación de publicaciones.
La restricción y sus engorrosas nuevas normas se presentan como una barrera paraarancelaria para algunos o, directamente como un sinsentido que, so pretexto de cuidar la salud de los lectores, o de protejer la industria gráfica y editorial local, en realidad atenta contra el ingreso de libros y revistas que, por más que alguien quisiera, es imposible editar en el país con la tecnología disponible.
Lo cierto es que todo lector que compra y recibe su pedido vía courier ya no podría recibir el producto en la puerta de su domicilio, sino que debe asistir personalmente a Ezeiza, para retirarlo en la ventanilla ¨Particulares¨, en el área de cargas.
Además, las editoriales y librerías están obligadas a recurrir a los servicios de un despachante de aduana y tramitar la declaración jurada anticipada de importación (DJAI), por lo que recién pueden ordenar la compra o importación de material una vez obtenida la autorización.
Y desde julio se hará un análisis de plomo en tintas de todas las impresiones importadas, mediante la presentación de muestras o extracción de las mismas una vez arribado el envío y analizadas por el INTI u otro organismo de control.
Según señala la resolución 453/2010, firmada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el objetivo oficial sería ¨resguardar la seguridad de la población mediante una serie de mecanismos de control utilizados para eliminar los peligros derivados del uso de tintas con altos contenidos de plomo en productos gráficos.
Por lo tanto, será necesario certificar que las tintas que utilizadas en productos gráficos no contengan más de 0,06% de plomo¨. En cualquier caso, esa “contaminación” podría ser nociva sólo si el lector, por ejemplo, pasa su lengua por las páginas.
En cambio, los niveles de plomo, mercurio y otros metales pesados presentes en los cursos de ríos, como la Cuenca Riachuelo-Matanza, sí tiene enormes cantidades de estos tóxicos a los que están expuestos miles de ciudadanos que conviven con ellos y las industrias contaminantes que los provocan.
Ni hablar del cianuro de las explotaciones mineras que contaminan nó sólo el agua sino el medio ambiente que rodea a los proyectos en varios puntos del país.
Incluso, hay una clara discriminación, cuando a la industria editorial local no se le hacen los controles sobre plomo que ahora se le exigen a las publicaciones llegadas del extranjero. En ese sentido, el constitucionalista Daniel Sabsay señaló que esta medida es claramente violatoria de derechos constitucionales.
Ya faltan libros por las trabas a las importaciones
Por Patricia Kolesnicov
A las restricciones impuestas en octubre, se sumaron nuevas regulaciones. Los editores dicen que no dejan entrar 3 de cada 10 títulos. Afecta a libros infantiles, pero también a los de Inglés y Medicina.
Basta de osito desplegable, brillantina, ruiditos en las páginas, títeres metidos entre las tapas. Basta de todas esas cosas que se imprimen en China: los libros para chicos son los que de manera más drástica sentirán las restricciones a la importación.Pero no están solos. Ya faltan libros de Medicina y de Inglés, cuentan los libreros. Para ser precisos, dicen, los de las editoriales Oxford y Santillana. Ya se están contratando menos libros en ferias internacionales. Ya los científicos tienen problemas para recibir revistas de afuera. Ya se están imprimiendo más libros en el país, y los costos de impresión aumentaron alrededor del 20% sobre la inflación, cuentan los editores. Ya no se puede traer libros “puerta a puerta” por courrier: si uno quiere que le manden, digamos, 10 o 20 libros, tiene que ir al courrier, buscar la documentación, pagar 60 dólares más IVA, ir a la Aduana en Ezeiza y ahí esperar a que le digan si su envío puede ser recibido o necesita un despachante. Ya la gente del sector avisa que traerá muchos menos de esos libros que venían de a 300 o 400 ejemplares y que eran “gustitos” colados en containers más grandes.Este es el resultado de las restricciones a la importación de libros que se empezaron a implementar en octubre y a las que se sumaron nuevas regulaciones en las últimas semanas.
En octubre se “acordó” con Guillermo Moreno que cada editor tenía que exportar por el valor que importaba. Y la Cámara Argentina del Libro (CAL) arregló un sistema según el que los socios de esa Cámara –que agrupa, sobre todo a editoriales chicas– podían compensar exportaciones e importaciones entre ellas. Cada editorial tiene, así, un tope de importaciones anual.
Lo nuevo es, básicamente, el análisis de la cantidad de plomo que tiene las tintas de los libros y la necesidad de entregar una declaración ante la Dirección de Lealtad Comercial –dependiente de Comercio Interior– por cada libro que se va a importar. Y cuando se entrega la declaración, a esperar: ellos dirán cuáles libros entran y cuáles no. Título por título.
Ayer, el tema ardió en Twitter. La mecha la encendió Hernán Casciari, el autor de “Más respeto que soy tu madre” y de la revista, blog, editorial y bar Orsai. En su blog, contó del orgullo que suele mostrar él, que vive en España, por la vitalidad de la cultura argentina. Pero que ayer, cuando lo llamaron de una radio para preguntarle por qué los argentinos no podían encargar publicaciones al exterior, no tuvo qué decir. Y largó un hashtag, esos temitas que corren en Twitter: #liberenloslibros. Y ese tema estuvo en punta todo el día.
“De los pedidos de licencia que hicimos –cuenta Teresita Valdettaro, de Guadal– nos aprobaron el 70%. No sabemos por qué los demás fueron denegados. Como la medida recién empieza, los libros que presento ya los tengo encargados, o impresos en China, o en el barco o en el puerto”. Aunque ayer el presidente de la Cámara Argentina del Libro, Isaac Rubinzal, dijo que a la fecha no tienen “paradas las importaciones”, Guadal todavía tiene en el puerto entre 12 y 16 mil libros. “Son tres o cuatro colecciones. Están ahí porque no tenemos plata para sacarlos: necesitamos unos 16.000 dólares por colección”, dice Valdettaro. Estos libros, dice la editora, tienen un costo promedio de un dólar y medio, a lo que ahora se sumó un dólar de gastos aduaneros.
“Solía comprar 100 libros en las Ferias de Frankfurt y Bologna. Este año, contraté 5 reimpresiones y 5 nuevos”. El control del plomo, dice, es más una traba burocrática que real: “Ningún imprentero oriental desconoce estas regulaciones. Internacionalmente no sólo se chequea el plomo sino también las puntas redondeadas”.
En definitiva, dice, se acabaron los libros “con chiches”. Porque “para texturas o sonido, no existe tecnología fuera de China, y si existe es muy cara. Nosotros, los ingleses, los rumanos, todos imprimimos en China. Acá puedo hacer los de cartón, pero me cuestan más del doble”.
“Es casi imposible, por precio, hacer los libros en la Argentina”, dice Ana María Cabanellas, de la editorial Heliasta, ex presidenta de la Unión Internacional de Editores. “Pudimos hacer entrar los libros, pero nos mandaron los pallets a una inspección del SENASA por primera vez en años...” “Voy a dejar de traer libros de menos de 600 ejemplares”, dicen desde una editorial grande. “No te digo los títulos porque le vendo al Estado y no quiero que me identifiquen”. Algo parecido pide el director financiero de una de las líderes en libros infantiles. “Traíamos 400.000 ejemplares por año. Y localmente, producíamos 2 millones. De cada título, a veces eran muchos ejemplares, a veces 200. Y estos, si no pueden entrar, tampoco los podemos hacer”. Son libros de inglés, de metodología de la enseñanza, de gramática. Los costos, cuando empiecen a imprimir en la Argentina, van a subir, dice. “Del año pasado a este los presupuestos aumentaron un 35, 40 por ciento. Si se le descuenta la inflación...” Esos costos, dice “inevitablemente, van a terminar en los precios”.
Otro importante distribuidor cuenta que acaba de pedir “30 libros de títulos de los que antes hubiéramos traído 70. Eso limita las librerías a las que podés entrar. Estoy repartiendo 2, 3 ejemplares por librería. No puedo ir a Yenny...”. Los libros que trae son exquisiteces de editoriales chiquitas, que nuestro paladar ya no probará.
Muchos editores apuntan a la Federación Argentina de la Industria Gráfica. Ellos, dicen, presionaron para que se imprimiera acá. Ayer su gerente, Jorge De Vito, dijo a Clarín que “los libros de texto argentinos tienen que pagar IVA sobre todos los insumos. Si ese libro se imprime en el exterior, no paga IVA. Estamos subsidiando a las imprentas del resto del mundo”. Y aseguró que aquí se puede imprimir todo. Aunque la complejidad del sector –¿quién va a imprimir los tres libros que se traen de una Universidad del País Vasco?– lo desmienta.
Se trata de que la defensa de la industria nacional no acote la diversidad cultural y nos meta, de nuevo, en el País Jardín de Infantes. Natu Poblet, lectora y decana de los libreros, se preguntaba hace unos días si llegarían, por ejemplo, los libros de la poeta polaca Wislawa Szymborska, que se editan en España. Por ahora, queda el reclamo: #LiberenLosLibros.
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26/03/2012
Crean un nuevo material casi insumergible
CIENCIA
Un barquito construido con apenas 500 gramos de esta sustancia sería capaz de soportar encima más de 450 kilos sin hundirse. Absorbe el aceite, por lo que podría ser útil en la limpieza de derrames de petróleo.
Un
material nuevo y asombroso ha sido presentado durante el encuentro
anual de la Asociación Americana de Química, una importante sociedad
científica que se reúne estos días en San Diego (California). Se trata
de una de las sustancias sólidas más ligeras del mundo, pero tan
resistente y fuerte que si se emplearan menos de 500 gramos para
construir un barco sería capaz de soportar 453 kilos -lo que pesan cinco
frigoríficos- sin hundirse. El material se inspira en los secretos que
permiten a algunos insectos caminar sobre el agua y, por si fuera poco,
absorbe el aceite, por lo que podría ser muy eficaz en la limpieza de
derrames de petróleo.
El hallazgo se sitúa en un campo emergente llamado biomimética, en
el que los científicos se inspiran en la naturaleza y adaptan los
sistemas biológicos de plantas y animales para su uso en la medicina, la
industria u otros campos. Según explica Olli Ikkala, de la Universidad
de Tecnología de Helsinki en Espoo (Finlandia), el nuevo material flotante, diseñado para imitar las patas largas y delgadas del insecto tejedor
que camina sobre el agua, está hecho de un aerogel, compuesto por
nanofibras de la celulosa en las plantas. Los aerogeles son tan ligeros
que a algunos de ellos se les llama incluso «humo sólido». También tienen notables propiedades mecánicas y son flexibles.
«Estos
materiales tienen propiedades realmente espectaculares y podrían ser
utilizados de manera práctica», dice Ikkala. Las aplicaciones
potenciales van desde la limpieza de los derrames de petróleo hasta la creación de productos tales como sensores para la detección de la contaminación ambiental, robots miniaturizados militares e incluso juguetes infantiles y flotadores prácticamente insumergibles.
El
nuevo material contiene celulosa, que se compone de cadenas largas de
la glucosa de azúcar unidas entre sí en un polímero, como un plástico
natural. La celulosa da a la madera su fuerza notable y es el principal
componente de los tallos, hojas y raíces de las plantas.
Tradicionalmente, los principales usos comerciales de celulosa han sido
en la producción de papel y textiles (algodón). Pero el desarrollo de
una forma muy elaborada de celulosa, denominado nanocelulosa, ha
ampliado las aplicaciones y ha provocado una intensa investigación
científica. La nanocelulosa consta de las fibrillas de diámetros tan
diminutos que 50.000 de ellas encajarían en el punto y aparte de esta frase.
Renovable y sostenible
Ikkala
explica que la celulosa es el polímero más abundante en la Tierra, una
materia prima renovable y sostenible que puede ser utilizada de muchas
formas nuevas. Además, la nanocelulosa resulta prometedora. «Puede tener
un gran valor para ayudar al mundo a adaptarse a materiales que no
requieren de petróleo para la fabricación y su uso no influye en el
suministro de alimentos o en los precios, como el maíz u otros
cultivos», explica Ikkala.
La nota completa, en el enlace citado
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22/03/2012
Pérdida de memoria: el reto de una vida sin recuerdos
Despertarse cada día sin recordar nada de lo anterior es una afección más común de lo que se piensa.
"Cuando duerma, mi mente borrará todo lo que hice hoy. Mañana me despertaré como esta mañana: pensando que todavía soy una niña, pensando que tengo toda una vida llena de posibilidades por delante".Son los pensamientos de Christine, el principal personaje y voz narradora en la novela debut del escritor británico Steven J. Watson, "Antes de irme a dormir".
Christine tiene una recurrente pérdida de memoria, con lo que olvida todo conocimiento de su pasado de un día para otro.Como resultado, se despierta cada mañana sin saber dónde está o cómo llegó ahí. O que el hombre tendido junto a ella en la cama es su marido desde hace más de 20 años.
Pero, ¿existe en la realidad esta forma de pérdida de memoria?" Creí que lo había inventado", dice el autor, Steven Watson. "Pero hay gente que al parecer tiene una afección similar. Hay muchos mecanismos de la memoria que todavía no entendemos".
Watson se inspiró al ver el obituario de Henry Gustav Molaison, quien desde que fue operado por epilepsia en 1953, había sido incapaz de crear recuerdos nuevos. Hasta su muerte a la edad de 82 años en 2008, vivió constantemente en el pasado.
"Pensé en cómo habría sido el no tener recuerdo alguno de los años intermedios. Fue un momento de lucidez, me pareció una historia con magnetismo".
También leyó e investigó el caso de Clive Wearing, un director de orquesta y músico británico que sufre amnesia severa desde que contrajo una infección cerebral en 1985.
Su memoria dura poco más de 10 segundos, lo que le hace olvidar a las personas que acaba de ver momentos antes.
Watson dice que se dio cuenta de que los recuerdos son la raíz de quienes somos.
"Me impresionó lo fundamental que es para nuestro sentido del ser la capacidad de rememorar nuestras experiencias, lo inquietante que debe ser estar varado en el tiempo, sin conocimiento del propio pasado".
No olvidar: :-)
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20/03/2012
Científicos argentinos realizaron descubrimiento clave sobre la memoria
Científicos del Instituto Leloir y el CONICET
realizaron un importante descubrimiento para entender la representación
de las asociaciones de ideas.
Un equipo de científicos argentinos descubrió un proceso clave en el funcionamiento de la memoria. Los investigadores revelaron cuál es el rol de las neuronas jóvenes generadas durante la edad adulta en el procesamiento de información que permite la formación de la memoria y la representación del espacio que nos rodea.
Si bien suele afirmarse que las neuronas que mueren en los individuos adultos no se regeneran y que su nacimiento sólo ocurre durante el desarrollo temprano, es sabido que existen regiones específicas del cerebro de los mamíferos donde las neuronas continúan generándose durante la adultez. En los humanos, la neurogénesis adulta ocurre en el giro dentado del hipocampo, una región del cerebro esencial para la formación de diversos tipos de memoria y para la representación del espacio en el cual se desplazan los individuos.
El doctor Alejandro F. Schinder, director del Laboratorio de Plasticidad Neuronal del Instituto Leloir e investigador del CONICET y sus colegas Antonia Marin-Burgin, Lucas Mongiat y María Belén Pardi lograron desentrañar qué funciones desempeñan esas neuronas generadas durante la adultez.
Utilizando modelos animales, emplearon en ratones técnicas de registro de la actividad neuronal y establecieron que las neuronas “jóvenes” poseen propiedades que las hacen más activas que el resto de las más maduras que integran el circuito.
“Estas propiedades perduran solamente un par de semanas, luego de lo cual las neuronas jóvenes maduran y se tornan indistinguibles de las neuronas preexistentes”, destacó la doctora Marin-Burgin en diálogo con la agencia de Divulgación Científica y Técnica del Instituto Leloir.
Los experimentos demuestran, además, que las neuronas jóvenes son menos selectivas que las maduras en su respuesta a distintos estímulos, lo que las vuelve más aptas para la representación de asociaciones.
La investigación permitió concluir que las neuronas jóvenes que se generan durante la adultez no sólo remplazan neuronas que van muriendo naturalmente; también son capaces de activarse y transmitir información en forma más eficiente que sus compañeras de circuito más maduras o desarrolladas.
De acuerdo a los investigadores, el hipocampo contaría con una camada renovable de neuronas jóvenes que actúan como recolectores del contenido global de la información y otro grupo de neuronas maduras que capturan segmentos de información en forma más selectiva. Los autores del estudio concluyeron que el conocimiento de estos mecanismos podría inspirar, en el futuro, posibles estrategias de reparación cerebral.
http://www.elheraldo.com.ar/noticias/68701_cientificos-argentinos-realizaron-descubrimiento-clave-sobre-la-memoria.html
Un equipo de científicos argentinos descubrió un proceso clave en el funcionamiento de la memoria. Los investigadores revelaron cuál es el rol de las neuronas jóvenes generadas durante la edad adulta en el procesamiento de información que permite la formación de la memoria y la representación del espacio que nos rodea.
Si bien suele afirmarse que las neuronas que mueren en los individuos adultos no se regeneran y que su nacimiento sólo ocurre durante el desarrollo temprano, es sabido que existen regiones específicas del cerebro de los mamíferos donde las neuronas continúan generándose durante la adultez. En los humanos, la neurogénesis adulta ocurre en el giro dentado del hipocampo, una región del cerebro esencial para la formación de diversos tipos de memoria y para la representación del espacio en el cual se desplazan los individuos.
El doctor Alejandro F. Schinder, director del Laboratorio de Plasticidad Neuronal del Instituto Leloir e investigador del CONICET y sus colegas Antonia Marin-Burgin, Lucas Mongiat y María Belén Pardi lograron desentrañar qué funciones desempeñan esas neuronas generadas durante la adultez.
Utilizando modelos animales, emplearon en ratones técnicas de registro de la actividad neuronal y establecieron que las neuronas “jóvenes” poseen propiedades que las hacen más activas que el resto de las más maduras que integran el circuito.
“Estas propiedades perduran solamente un par de semanas, luego de lo cual las neuronas jóvenes maduran y se tornan indistinguibles de las neuronas preexistentes”, destacó la doctora Marin-Burgin en diálogo con la agencia de Divulgación Científica y Técnica del Instituto Leloir.
Los experimentos demuestran, además, que las neuronas jóvenes son menos selectivas que las maduras en su respuesta a distintos estímulos, lo que las vuelve más aptas para la representación de asociaciones.
La investigación permitió concluir que las neuronas jóvenes que se generan durante la adultez no sólo remplazan neuronas que van muriendo naturalmente; también son capaces de activarse y transmitir información en forma más eficiente que sus compañeras de circuito más maduras o desarrolladas.
De acuerdo a los investigadores, el hipocampo contaría con una camada renovable de neuronas jóvenes que actúan como recolectores del contenido global de la información y otro grupo de neuronas maduras que capturan segmentos de información en forma más selectiva. Los autores del estudio concluyeron que el conocimiento de estos mecanismos podría inspirar, en el futuro, posibles estrategias de reparación cerebral.
http://www.elheraldo.com.ar/noticias/68701_cientificos-argentinos-realizaron-descubrimiento-clave-sobre-la-memoria.html
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21/11/2011
Pausa obligada
Si bien hace varios días que estoy sin postear, quiero ponerlos al tanto que por tener que priorizar el estudio y cerca de los días de exámenes finales, voy a extrañar este blog hasta muy posiblemente el año que viene. Habría mucho para compartir acerca del 2º Encuentro de Bibliotecas Universitarias en Accesibilidad y Discapacidad, la 3º Reunión de la Comisión Interuniversitaria en DD y HH, la primera en Salta, la segunda en Jujuy, y las 1eras. Jornadas de ALFIN en la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, con Alejandro Uribe Tirado, y Jesús Lau, entre otros brillantes expositores.
Aún así, y teniendo tantas novedades para compartir, prioridades son prioridades.
Un abrazo y que el final de este año y comienzos de 2012 sean días no tanto de festejos (¿Qué se festeja?, sería la pregunta seria), que mas bien estos días nos encuentren trabajando (y descansando también) por hacer de nuestro mundo, un mundo mejor.
Aún así, y teniendo tantas novedades para compartir, prioridades son prioridades.
Un abrazo y que el final de este año y comienzos de 2012 sean días no tanto de festejos (¿Qué se festeja?, sería la pregunta seria), que mas bien estos días nos encuentren trabajando (y descansando también) por hacer de nuestro mundo, un mundo mejor.
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